LA IGLESIA QUE DIOS QUIERE – Parte 2 –

LA IGLESIA DE JERUSALÉN

El día después de Pentecostés, Pedro no alquiló un gran edificio, ni le puso un campanario en lo alto y un gran cartel que decía: “Primera Iglesia Pentecostal de Jesús”. Dios les dio a los apóstoles un plan diferente. Para ver el plan de Dios para la Iglesia, el primer lugar para ver es Hechos 2:41-42Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”… El plan de Dios era reunirse en el patio del templo y casa por casa.

La Iglesia se movió en dos lugares diferentes. Primero ellos se reunían en el patio del templo. Como judíos, los seguidores de Jesús eran libes de reunirse y adorar a Jesús en los terrenos del templo. Estas eran grandes reuniones corporativas. Ellos comenzaron con tres mil personas y se multiplicaron. Esas reuniones eran celebraciones guiadas por los apóstoles que habían visto a Jesús resucitado de los muertos y ascendiendo al cielo. ¡Ellos también habían sido bautizados en el Espíritu Santo! ¡Estaban impactados! ¡La multitud veía a los apóstoles hacer señales, maravillas y milagros! La gente estaba impactada y emocionada como la hinchada de un equipo de fútbol ganador. ¡Ellos estaban emocionados por Jesús!

Así que la iglesia primitiva tenía grandes celebraciones por lo que leemos en el Nuevo Testamento, ¡y eran momentos de gran emoción y unción! Había una alabanza y adoración entusiasta, predicación y enseñanza apostólica, señales, maravillas y milagros y muchas personas salvadas.

Estas reuniones eran incubadoras de fe. Durante el Oscurantismo, la Iglesia perdió el concepto de la celebración alegre y gozosa por la solemne y triste de la religión, pero Dios restauró el gozo.

La iglesia tuvo otra clase de reunión: Ellos se reunían de casa en casa. La gran congregación de gente en la celebración, se juntaban también en pequeños grupos en los hogares.

La Iglesia llamaba “sinaxis” a estas reuniones pequeñas. Sinaxis es una palabra griega que significa “reunirse, juntarse, reunión”. Era una reunión familiar para la familia espiritual. Estas reuniones en las iglesias hogareñas eran totalmente diferente a las celebraciones grandes. El mejor cuadro de lo que era una sinaxis en el primer siglo está en 1 Corintios. Allí se describe varias cosas que sucedían en ella.

La primera cosa que ellos hacían era celebrar la cena del Señor (1 Co. 11). Esto es lo que la Iglesia hacía en Hechos 2:46partían el pan”. El diccionario define a sinaxis como “una reunión de la iglesia primitiva para celebrar la cena del Señor”.

La reunión probablemente comenzaba con un tiempo de alabanza gozosa y luego de ese tiempo de alabanza, los alimentos eran traídos. La gente se encontraba en sus asientos listos para comer. Esta comida es descripta por Pablo en 1 Corintios y por Judas y Pedro.

Era llamada la fiesta del amor o Ágape. Al comenzar la comida uno de los líderes tomaba una copa, bendecía al Señor y luego se la pasaba para que cada uno bebiera un sorbo. Luego el líder tomaba un pedazo de pan y daba gracias. Posteriormente lo pasaba para que cada uno tomara un pedazo. Esto era la cena del Señor en su contexto original. Tomar la cena del Señor juntos significaba que eran una familia de pacto, comprometidos unos a los otros.

El segundo propósito de sus sinaxis era el equipamiento o empoderamiento. Yo me hago la siguiente imagen de lo que era una reunión sinaxis: Después de que la comida terminaba, continuaba la adoración hasta que en un momento un cambio sucedía. Había un cambio en la atmósfera. Un sentido tangible de la presencia de Dios venía y reposaba sobre ese lugar. ¡Así como la gloria de Dios vino sobre el tabernáculo de Moisés y el templo de Salomón, su gloria reposaba sobre su Iglesia!

A medida que el Espíritu se movía entre su pueblo, sus dones y unciones erar impartidas. Esto es descripto en 1 Corintios 12:7-11. “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.”

¡Cuando los creyentes se reunían el Espíritu Santo distribuía sus dones! Aunque cada creyente tuviera su propio don, en este contexto de la reunión, el Espíritu Santo podía manifestar cualquier don a través de cualquier creyente. Lo mismo es lo que quiere hacer hoy Dios, ¡Uno nunca sabe a quién el Espíritu elegirá! Es la “mano danzante de Dios” que se mueve en medio de la reunión. Esto es lo que significa “manifestación” (“mani” = mano; “festus” = danza festiva). Uno nunca sabe cuándo Dios podría elegirnos para utilizarnos y sanar al enfermo o dar una profecía. Este era el propósito final de la sinaxis. Era un tiempo de ejercicio espiritual donde se aprendía a utilizar los dones eficazmente. Vemos esto en 1 Corintios 14:26-31cuando os reunís” (v.26); “todos puede profetizar de a uno” (v.31). Este era un tiempo cuando el creyente era animado a ejercitar los dones espirituales.

Estas reuniones pequeñas de iglesia (sinaxis) eran tan importantes como las celebraciones multitudinarias. Las grandes celebraciones eran incubadoras de fe. Las reuniones pequeñas de iglesia hogareña tenían un propósito diferente: Eran incubadoras de dones. Era un contexto familiar donde cada uno es animado a ejercitar los dones.

Aprender a utilizar tus dones espirituales es similar a aprender a andar en bicicleta. Para andar en bicicleta no necesitas tomar un curso, aprender lecciones escritas, estudiar los planos de cómo se construye y funciona una bicicleta ni leer libros acerca de las bicicletas. Para aprender a andar uno necesita dos cosas: 1. Una bicicleta y 2. Alguien de confianza que te ayude a comenzar.

Lo mismo sucede con los dones espirituales. Necesitamos las celebraciones para edificar nuestra fe, pero necesitamos de las iglesias hogareñas para edificar nuestros dones.

¡Dios quiere que todos ministremos!

Hechos 8:4 “pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio”

Marcos 16:17-18 Todos pueden sanar y liberar “Estas señales seguirán a los que creen”.

Juan 14:12 Todos pueden hacer milagros. Jesús mismo dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre.”

1 Corintios 14:31 “Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.”

Hebreos 5:12 Todos deberían enseñar. “…debiendo ser ya maestros…”

Dios quiere que aprendas a hacer las cosas que Jesús hizo. 1 Juan 2:6 dice: “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” ¿Cómo anduvo Jesús? Hechos 10:38 dice: “cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

¡Esto significa que tú tienes un llamado de Dios para ministrar! Tú siempre encontrarás cumplimiento en la vida cuando hagas lo que Dios te ha llamado a hacer.

La tarea de la iglesia es equiparte. ¡Ese es el plan de Dios para la iglesia que fue, es y es la que está por venir!

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